1. Presentación
La Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas
(CUDECOOP), en su carácter de representante y portavoz
del movimiento cooperativo uruguayo organizado, ha trabajado,
desde su propia creación, en la generación
de propuestas para favorecer el desarrollo del cooperativismo
en nuestro país, con el propósito último
de optimizar su aporte a la atención eficiente
de necesidades básicas para una proporción
importante de los uruguayos.
Desde el retorno a la democracia en el año 1985,
en oportunidad de cada elección nacional, las cooperativas
uruguayas han elaborado documentos programáticos
dirigidos a llamar la atención de los diferentes
sectores políticos sobre los cambios necesarios
para generar un ambiente más propicio para su desarrollo.
Tradicionalmente, estos documentos recogen propuestas
tanto sobre aspectos generales que atañen a la
totalidad del movimiento cooperativo nacional, como sobre
cuestiones particulares referidas a cada uno de los sectores
que lo componen.
Frente a una nueva instancia electoral, el movimiento
cooperativo uruguayo presenta a continuación su
Propuesta Programática 2004, con la seguridad de
que las medidas aquí sugeridas contribuirán
a fortalecer y potenciar una herramienta que lleva más
de un siglo aportando a mejorar las condiciones de vida
de cientos de miles de uruguayos.
2. El movimiento cooperativo uruguayo…
... una expresión genuina de pluralismo
Uno de los elementos distintivos del movimiento cooperativo
uruguayo dentro del elenco de actores sociales y económicos
del país, es el ejercicio real del pluralismo y
el respeto a la diversidad de opiniones, como prácticas
inherentes a la propia esencia del cooperativismo. Hoy,
el movimiento cooperativo nacional está compuesto
por organizaciones del más variado origen e integración.
En su seno conviven y trabajan juntas, cooperativas de
inspiración socialcristiana, las de raíz
liberal, socialista o libertaria; aquellas que surgieron
a impulso de la Alianza para el Progreso, así como
las promovidas por sindicatos a partir del cierre de empresas
quebradas o en crisis.
A diferencia de lo ocurrido en otros países del
continente, el cooperativismo uruguayo no se ha desarrollado
exclusivamente a partir de la protección de políticas
estatales y, como movimiento, siempre ha guardado total
independencia de los partidos políticos. En las
cooperativas de base y en las organizaciones de integración
sectorial trabajan codo a codo por la defensa y la promoción
de la herramienta cooperativa, dirigentes de las más
diferentes extracciones políticas y sociales. La
convicción compartida de que el cooperativismo
tiene un papel importante para jugar en la construcción
del futuro de los uruguayos, ha cimentado una actitud
de apertura y de búsqueda permanente de diálogo
con todos los actores políticos y de la sociedad
civil de nuestro país.
... un fenómeno
que atraviesa a la sociedad uruguaya toda
En nuestro país existen más de 1.200 cooperativas
activas, totalizando unos 840.000 asociados individuales.
Esta es sólo una cifra indicativa de la cantidad
de cooperativistas activos en nuestro país, ya
que por un lado muchos uruguayos son socios simultáneamente
de más de una cooperativa pero, por otro, existen
modalidades como vivienda y consumo, en las que todo el
núcleo familiar participa de la actividad y recibe
beneficios de la cooperativa aunque sólo uno de
ellos la integre formalmente como socio. En todo caso,
la cantidad de personas vinculadas a cooperativas es un
indicador elocuente de la enorme difusión del fenómeno
en nuestro país.
El espectro de actividades a las que se dedican las cooperativas
uruguayas es riquísimo y muy heterogéneo,
abarcando desde pequeñas cooperativas de artesanas
del interior del país, hasta grandes centrales
de comercialización, responsables de la colocación
de una buena parte de la producción en muchos de
los principales rubros de explotación agropecuaria
del país.
Las cooperativas están presentes en casi todas
las actividades económicas y sociales relevantes
para el país: la producción agropecuaria
en la mayor parte de los rubros explotados a nivel nacional,
la intermediación financiera, los seguros, los
fondos de ahorro previsional, la construcción de
viviendas sociales, la educación, la salud, la
cultura, el abastecimiento de bienes de consumo básico,
el transporte público de pasajeros, la informática,
otros tipos de servicios personales y a las empresas,
la radiodifusión, la artesanía, la agroindustria
y la industria textil, gráfica, metalúrgica
y alimenticia, entre otras.
... un movimiento de cobertura nacional
Las cooperativas están presentes en todo el país,
con una red de organizaciones cuya área de influencia
alcanza los más recónditos rincones del
territorio nacional. De acuerdo a un relevamiento realizado
en el año 2003, existían cooperativas activas
en 133 localidades del país, conformando una red
geográfica cuya cobertura sólo es comparable
a la de algunas reparticiones públicas. En muchos
pueblos pequeños “la cooperativa” constituye
naturalmente el referente imprescindible para todas las
iniciativas comunitarias locales.
... con un gran potencial de desarrollo
en áreas clave para la sociedad uruguaya
El movimiento cooperativo forma parte del denominado
sector de la “economía social”. A nivel
mundial, se ha ido generando una conciencia creciente
sobre la importancia de este tipo de organizaciones, a
partir del reconocimiento de sus peculiaridades y de su
perfil apropiado para prestar, de modo eficiente, servicios
de contenido social.
Por su propia definición, la finalidad de las
cooperativas no es únicamente la de generar beneficios
económicos a distribuir, sino la atención
de necesidades de sus asociados a través de una
gestión económica eficiente y competitiva.
Este rasgo, las convierte en entidades especialmente idóneas
para actuar en aquellas áreas sociales que no resulten
atractivas para capitales privados que busquen primordialmente
un retorno económico y en las que el Estado puede
resultar un gestor oneroso o ineficiente.
El cooperativismo hace una contribución importante
en materia de generación de empleo, la que podría
ser más significativa si se eliminaran ciertas
limitantes legales y administrativas, y si se creara un
marco propicio para la aplicación de experiencias
extranjeras innovadoras y exitosas en esta materia (sociedades
anónimas laborales, cooperativas de autoempleo,
de servicios múltiples, sociales, bolsas de trabajo,
entre otras).
... un movimiento integrado
El cooperativismo uruguayo ha alcanzado un altísimo
nivel de integración, rasgo que lo ha convertido
en modelo de inspiración para muchas organizaciones
del continente. Se ha optado por un modelo de integración
amplio y abierto, que ha tenido su punto culminante en
la creación de CUDECOOP, entidad que representa
directamente a una elevada proporción del cooperativismo
real del país.
Luego de más de una década de actuación,
CUDECOOP no sólo se ha consolidado como portavoz
de las cooperativas uruguayas a nivel nacional e internacional,
sino que ha comenzado a tener un papel activo en la promoción
del cooperativismo en el país, buscando generar
las condiciones para su desarrollo e impulsando nuevas
iniciativas de articulación y colaboración
empresarial dentro del propio sector.
3. Más de un siglo aportando
a la construcción de un país más
justo
Con más de cien años de vida, el cooperativismo
uruguayo se ha caracterizado por tener un desarrollo sostenido
y creciente, lo que se fundamenta básicamente en
su capacidad de alcanzar logros que repercuten directamente
en una mejora de la calidad de vida de la gente.
Las cooperativas agropecuarias y sociedades de fomento
rural agrupan más de 20.000 productores rurales.
Desempeñan un rol fundamental apoyándolos
en el abastecimiento de insumos, el financiamiento, la
transferencia de tecnología, la planificación,
la gestión y la comercialización de sus
producciones. A través de las Centrales Cooperativas
-y de nuevos modelos de integración entre cooperativas
de reciente gestación-, el sector mantiene una
participación muy importante en algunos de los
principales rubros productivos del país. Así,
las cooperativas uruguayas industrializan y comercializan
más del 90% de la producción de leche y
derivados. Comercializan en el exterior, más del
12% de la zafra lanera y manejan alrededor del 30% de
la producción de cultivos de invierno y de verano.
Disponen de la red más importante de almacenaje
de granos con plantas de silos en todo el litoral desde
Salto a Colonia. Las cooperativas son importantes exportadores
de girasol y soja, siendo referentes en el mercado a la
hora de fijar precios en estos rubros. Son responsables
por la comercialización de cerca del 40% de la
miel y de la exportación de casi un 10% de la misma.
Por su parte, las cooperativas de ahorro y crédito
son las únicas organizaciones privadas de capitales
100% nacionales que actúan en el sistema bancario
y de intermediación financiera. Hoy en día,
la primera red privada de servicios financieros del país
es una empresa cooperativa y el sector en su conjunto
brinda servicios a más de medio millón de
asociados. La mayoría de las cooperativas de ahorro
y crédito han salido fortalecidas de la grave crisis
financiera de 2002 demostrando la solidez de sus situaciones
patrimoniales y la ventaja comparativa que representa
el manejo transparente y honesto de los ahorros de los
uruguayos. A través de las cooperativas de ahorro
y crédito se canaliza una porción muy importante
de los fondos de origen internacional dirigidos a la concesión
de créditos de desarrollo, cuyos beneficiarios
son titulares de las pequeñas y medianas empresas
de todo el país, lo que se ha conseguido porque
constituyen la red con mayor penetración social
y geográfica.
Las cooperativas de consumo facilitan el acceso financiado
a bienes y servicios para más de 150.000 familias
uruguayas. Las empresas del sector han evolucionado desde
pequeñas entidades creadas en las primeras décadas
del siglo pasado para dedicarse básicamente a la
compra conjunta de alimentos, hasta su actual realidad
de empresas cuya función distributiva comprende
la más amplia gama de rubros, lo que se complementa
con diversos servicios sociales a sus afiliados, como
bibliotecas, servicios médicos y odontológicos,
consultorios jurídicos, servicios fúnebres,
seguros y turismo social.
El cooperativismo de vivienda uruguayo es tomado como
modelo a imitar por gobiernos, municipios y movimientos
cooperativos del exterior del país. En un país
con un déficit habitacional estimado en unas 100.000
viviendas y con un crecimiento constante de los cinturones
de marginalidad en las principales ciudades, las cooperativas
han demostrado ser una solución viable para los
sectores de más bajos ingresos. Para buena parte
de la población, no comprendida en las soluciones
ofrecidas por el gobierno, la opción cooperativa
representa la única alternativa para acceder a
una vivienda digna. Las cooperativas de vivienda uruguayas
han desarrollado modelos constructivos y de gestión
que reducen notoriamente los costos de construcción.
Las casi 20.000 viviendas edificadas por el sistema ponen
en evidencia un hecho indesmentible: el cooperativismo
de vivienda brinda soluciones habitacionales más
baratas y de mucho mejor calidad que cualquier otro sistema,
público o privado, de construcción de vivienda
social.
En lo que refiere a las cooperativas de trabajo, existen
más de 400 que reúnen a unas 12.000 personas
y actúan en los más diversos rubros de producción
y servicios. En un momento como el actual, en el que la
desocupación es uno de los temas centrales de la
agenda nacional, no es menor el tipo de aporte que estas
cooperativas pueden realizar para la recuperación
y el mantenimiento de puestos de trabajo en riesgo. Un
claro ejemplo de lo mucho que las cooperativas de trabajo
tienen para aportar al país es la multiplicidad
de experiencias recientes en las que los trabajadores
asumieron el control de empresas quebradas en forma autogestionaria.
Las cooperativas médicas y odontológicas
proveen servicios de salud a más de medio millón
de uruguayos, con una red de centros asistenciales presente
en los 19 departamentos y con áreas de cobertura
que abarcan a prácticamente todos los rincones
del país.
Por otro lado, en los últimos años el movimiento
cooperativo ha dejado demostrado su dinamismo y su capacidad
de respuesta y de iniciativa incursionando en nuevos sectores
de actividad como los seguros, los fondos de ahorro previsional
y los fondos de garantía.
En su conjunto, las cooperativas uruguayas dan empleo
directo o indirecto a más de 40.000 compatriotas
y son responsables de una cifra que oscila entre un 5
y un 7% de las exportaciones del país.
Pero el aporte del movimiento cooperativo a la sociedad
uruguaya no solo se reduce a la atención de necesidades
básicas de miles de familias. Las cooperativas
son auténticas escuelas de democracia y participación
y tienen un papel insustituible en los procesos de promoción
social y de desarrollo local. La necesidad permanente
de análisis y decisión colectiva, no sólo
desarrolla una conciencia crítica sobre la realidad
en la que se inserta la cooperativa, sino que además
activa mecanismos de solidaridad social, promoviendo la
participación responsable y madura, y dando un
profundo significado a los procesos más generales
de toma de decisiones democráticas.
4. El reconocimiento de los organismos
internacionales
Algunos organismos internacionales y muchos gobiernos
nacionales han comenzado a reconocer expresamente la importancia
de la promoción de las organizaciones de la economía
social y de las cooperativas en particular.
La ONU mostró este reconocimiento al declarar
en 1995, que el Día Internacional de las Cooperativas
debía ser celebrado cada año por los gobiernos
en colaboración con sus movimientos cooperativos
nacionales. En 1996 al celebrarse el año para la
Erradicación de la Pobreza, la ONU atrajo una vez
más la atención de los gobiernos sobre la
considerable contribución de las cooperativas en
la reducción de la pobreza y en el fomento del
desarrollo humano.
La Cumbre Internacional del Trabajo del año 2001,
abordó centralmente el tema del cooperativismo
demandando de los Estados su promoción, asistencia
y fomento, con gestos concretos de apoyos económicos,
financieros, educativos y técnicos.
En junio de 2002, la Organización Internacional
del Trabajo, aprobó su Recomendación Nº
193 por la cual se explicita la necesidad de un apoyo
universal al sector de la economía social y el
cooperativismo, para dar respuesta a los problemas actuales.
En su texto recomienda a los Estados “expandir
un sector social distintivo de la economía, viable
y dinámico, que comprenda a las cooperativas y
responda a las necesidades sociales y económicas
de la comunidad”. Plantea además el reconocimiento
del rol del cooperativismo como generador de equilibrios,
de puestos de trabajo, de democratización de la
economía y de la sociedad. Propone a su vez, otorgarle
un tratamiento diferenciado, al reconocerle una naturaleza
específica.
El movimiento cooperativo regional ha recibido también
un fuerte impulso a través de la declaración
conjunta emitida por los Presidentes de los Estados Parte
del Mercosur, en el marco de la 24° Reunión
del Consejo del Mercado Común. La misma señala
“la necesidad de dar impulso al movimiento cooperativo
en el Mercosur reconociendo en dicha actividad una importante
herramienta para el desarrollo”. A su vez, insta
“a la Reunión Especializada de Cooperativas
del Mercosur a seguir avanzando en sus discusiones, en
el entendido de que el cooperativismo es un importante
agente de desarrollo regional, integración económica,
inclusión y cohesión social”.
5. El cooperativismo en la coyuntura
Nuestro país ha sufrido la peor crisis de los
últimos cien años. Este grave acontecimiento
histórico ha tenido repercusiones negativas en
varias dimensiones: financiera, comercial, social y política.
La crisis ha puesto al desnudo la caída de un
modelo económico y la falta de planes alternativos
de país. En amplios sectores se ha generalizado
la opinión de que más allá de lo
coyuntural de la crisis, han quedado en tela de juicio
las propias estructuras sobre las que se asentó
el paradigma de desarrollo que promovieron los gobiernos
de las últimas décadas. Lo especial de la
situación es que no sólo el Estado está
cuestionado. Los partidos políticos, las gremiales
sindicales, la clase empresarial y las organizaciones
sociales deben adecuar sus estructuras, estrategias y
políticas para responder a las exigencias de la
situación actual y de cara al Uruguay que se viene.
En este panorama se oye cada vez más fuerte el
reclamo de la ciudadanía de reales transformaciones
para abandonar un modelo que ha fracasado en solucionar
los problemas más sentidos por la gente: el desempleo,
la pobreza, las carencias en materia de salud, educación
y vivienda. Pero al mismo tiempo, ha aparecido en escena
un nuevo fenómeno: la concientización creciente
de los ciudadanos sobre la necesidad de asumir un rol
de mayor participación como medio para garantizar
la transparencia en la gestión pública y
así contribuir a la profundización de la
democracia.
El cooperativismo ha soportado dignamente la crisis.
Para ello fue necesario adoptar medidas de ajuste y racionalización,
sacrificios compartidos, nuevas medidas de posicionamiento
y solidaridad intercooperativa. La capacidad de superar
una situación como la vivida en los años
pasados se fundamenta en que las auténticas cooperativas
son organizaciones de la gente y administradas por la
gente, con valores y principios que a la hora de supervivencias
constituyen un soporte inquebrantable. Se construyen a
partir de capitales nacionales aplicados a un modelo que,
desde hace más de un siglo, sólo apuesta
al desarrollo del país y al servicio de vastos
sectores de la población. A esta fortaleza se suma
el sentido de pertenencia de su masa social y la imagen
del cooperativismo instalada en las mayorías populares
como foco de solidaridad y cohesión social.
La razón de ser de las cooperativas es la atención
de las necesidades de sus asociados y el servicio a las
comunidades en las que están insertas. Por ello,
no es extraño que hayan aparecido y se hayan multiplicado
en aquellos momentos y lugares en los que existían
personas con necesidades insatisfechas.
En un momento difícil como el que hoy atraviesa
nuestro país, el cooperativismo tiene mucho para
aportar. Su potencial ha quedado demostrado por su trayectoria
centenaria. Pero la contribución de las cooperativas
a la mejora de la calidad de vida de los uruguayos podría
ser todavía mayor, si se introdujeran cambios en
el marco en el que desarrollan su actividad. Lo que se
presenta a continuación son las propuestas que
el movimiento cooperativo organizado realiza a la sociedad
uruguaya toda, con el propósito de seguir creciendo
como herramienta para la construcción de un país
más justo y más solidario.
6. Propuesta programática del
movimiento cooperativo uruguayo
6.1. Propuestas generales
6.1.1. Definición de una Política de Estado
para el cooperativismo
A diferencia de lo ocurrido en otros países del
continente, el cooperativismo uruguayo no se ha desarrollado
exclusivamente a partir de la protección de políticas
estatales, y como movimiento, siempre ha guardado total
independencia de los gobiernos y de los partidos políticos.
Esta realidad histórica es producto de la celosa
aplicación del 4° Principio Cooperativo -que
proclama expresamente la autonomía e independencia
de las cooperativas respecto a los gobiernos y a otros
agentes externos- y es uno de los fundamentos del nivel
de desarrollo alcanzado por el cooperativismo en nuestro
país.
En el último siglo las actitudes de los gobiernos
nacionales respecto al cooperativismo han oscilado desde
la promoción y el apoyo activo al crecimiento de
algunos de sus sectores, hasta la indiferencia o el ataque
directo, generalmente originados en el desconocimiento
de sus peculiaridades como fenómeno económico
y social.
En los últimos años importantes dirigentes
de prácticamente todos los sectores políticos
nacionales han expresado públicamente su apoyo
al cooperativismo a partir de un reconocimiento de su
rol histórico y potencial en la vida del país.
Sin embargo, este consenso generalizado no se ha expresado
en la adopción de una Política de Estado
para su promoción que otorgue un marco de estabilidad
para su desarrollo, trascendiendo las coyunturas políticas
y electorales.
Sería deseable que las fuerzas políticas
nacionales pudieran establecer este tipo de acuerdos de
largo plazo para otros tantos aspectos vinculados a la
generación de un proyecto de desarrollo sostenible
para nuestro país. Pero en el caso del cooperativismo,
la ausencia total de una Política de Estado opera
como una limitante muy significativa, en la medida que
deja lugar a que aspectos claves para su desarrollo se
vean afectados frecuentemente por decisiones de funcionarios
de rango medio con un conocimiento escaso o nulo de sus
particularidades.
El establecimiento de un acuerdo de este tipo no pondría
en riesgo el mantenimiento de la condición de independencia
del movimiento, sino que por el contrario se constituiría
en una piedra fundamental sobre la que proyectarse al
futuro, con prescindencia de los cambios en la conducción
política nacional implícitos en el propio
funcionamiento de un régimen democrático.
Recientemente, algunos países (Brasil, Paraguay,
Colombia y España, entre otros) han optado por
consagrar la necesidad de la promoción del cooperativismo
y de la economía social, en normas de rango constitucional.
Esta podría ser una posibilidad interesante a tomar
en cuenta en la próxima oportunidad en que se pongan
a consideración del pueblo uruguayo revisiones
al texto constitucional.
6.1.2. Aprobación de una Ley
General de Cooperativas
La legislación vigente en nuestro país
en materia de cooperativas es dispersa, inarmónica,
carente de sistematización y presenta complejidades
de interpretación, así como anacronismos
que limitan notoriamente sus posibilidades de crecimiento
y expansión.
Para cada una de las modalidades cooperativas se estableció
un marco legal propio, aprobado en la época de
su nacimiento o consolidación. De este modo, en
los años 40 se sancionaron las primeras leyes de
cooperativas agropecuarias, de producción y consumo.
Desde fines de la década del 60 se legisló
sobre las cooperativas de ahorro y crédito y vivienda.
En épocas más recientes se aprobaron disposiciones
específicas para las cooperativas de salud, de
intermediación financiera y de garantía
recíproca y se modernizó el cuerpo legal
vigente para las cooperativas agrarias y agroindustriales.
Esta secuencia de normas, concebidas en momentos históricos
muy diferentes, convirtió a la legislación
cooperativa nacional en una suma de disposiciones inconexas,
inspiradas en diversas concepciones filosóficas
sobre la naturaleza, el rol y el potencial de desarrollo
del fenómeno cooperativo en nuestro país.
La diversidad de concepciones se expresa hasta en la
propia calificación jurídica de las cooperativas,
que en algunas normas son asimiladas a las sociedades
comerciales, mientras que en otras son distinguidas claramente,
llegándose a reconocer la especificidad del denominado
“acto cooperativo”.
El pasado 15 de julio de 2004, en el marco de los festejos
del Día Mundial de la Cooperación, CUDECOOP
presentó a los legisladores y la opinión
pública nacional un Proyecto de Ley General de
Cooperativas. La propuesta cuenta con un consenso generalizado
dentro del movimiento cooperativo nacional y se elaboró
a partir de un trabajo de varios años que contó
con la participación y el aporte de técnicos
y dirigentes de todas las organizaciones de representación
del cooperativismo nacional.
Con el proyecto propuesto se pretende generar una norma
que establezca principios generales y contribuya a armonizar
y dar coherencia a la compleja legislación vigente.
Al mismo tiempo, se propone un conjunto de soluciones
puntuales a las principales dificultades y vacíos
legales existentes, a la vez que se introducen algunos
elementos novedosos que han sido recogidos en las últimas
normas de este tipo incluidas en la legislación
comparada.
Algunos de los aportes más relevantes del proyecto
de Ley General son:
• la adopción de la definición de
cooperativa y de los principios y valores cooperativos
reconocidos por la Alianza Cooperativa Internacional
• la asunción de la existencia de unos actos
jurídicos, un régimen y un derecho propios,
como una reafirmación de la identidad común
y como un medio de despejar incertidumbres a quienes deben
aplicar el derecho
• la opción por un modelo legal que fija
un marco, pero que traslada a la autorregulación,
a través de los estatutos y los reglamentos, la
mayor parte de los componentes organizativos de manera
que los cooperativistas puedan adaptarlos con flexibilidad
a su realidad y sus objetivos
• el reconocimiento de las modalidades actuales
como construcciones históricas articuladas a partir
de las necesidades de la gente, pero a la vez la apertura
a la conformación de nuevos tipos de cooperativas
y sectores de cooperativas que atiendan las necesidades
emergentes, producto de una sociedad que se ha transformado
en los últimos 30 años
• la incorporación de novedosos instrumentos
de capitalización como las participaciones especiales
y las acciones con interés, que permiten la integración
de capital en las cooperativas, sin que la masa de socios
pierda el control y el gobierno de la entidad
• la introducción de cambios en lo relativo
a la organización y la administración, buscando
dar agilidad a los procesos de toma de decisiones y propiciando
la adopción de modelos de gestión modernos
• la creación de un Consejo Superior de
Cooperativismo, de carácter paritario y con funciones
bien delimitadas, que constituirá un avance relevante
en el relacionamiento con el Estado, al institucionalizar
un canal permanente de diálogo desde el que pueda
además facilitarse la promoción y el desarrollo
del cooperativismo
6.1.3. Apoyo estatal para un Programa
de Desarrollo del Movimiento Cooperativo Uruguayo
Además de los factores externos que no favorecen
el desarrollo del movimiento cooperativo en nuestro país,
existen algunos aspectos a mejorar que tienen que ver
con transformaciones a operar en las modalidades de gestión
o las actitudes de las propias organizaciones cooperativas.
Estas limitantes no tienen que ver con restricciones o
“techos” del modelo, sino que en general se
relacionan con dificultades para actualizar una concepción
histórica tradicional del cooperativismo que la
realidad ha forzado a revisar.
Desde CUDECOOP y las organizaciones de integración
sectorial del movimiento se han impulsado numerosas acciones
dirigidas a superar este tipo de carencias internas. No
obstante, este tipo de esfuerzos serían mucho más
eficientes si se encararan en el marco de un programa
de desarrollo general, que pusiera herramientas de apoyo
a disposición de la totalidad de las organizaciones
del movimiento.
Debería estructurarse un Programa de Desarrollo
integral al estilo de los que en nuestro país se
han puesto en marcha para la promoción de otros
sectores económicos y sociales, que debería
comprender, entre otros componentes: capacitación,
asistencia técnica y asesoramiento especializado
en materia de gestión económica y asociativa,
apoyo a la generación de nuevas herramientas de
comercialización, apoyo para la gestación
de emprendimientos de integración o articulación
económica entre cooperativas del país y
de la región, un trabajo conjunto sobre el tema
de la imagen y la identidad cooperativas y el apoyo inicial
para mejorar las condiciones de viabilidad de nuevos emprendimientos
asociativos.
Como en otros casos similares, un Programa de Desarrollo
de estas características debería financiarse
con fondos de la cooperación internacional y/o
de los organismos multilaterales de financiamiento, por
lo que el respaldo expreso del Estado uruguayo seria decisivo
para la identificación de oportunidades viables
y las gestiones necesarias para su concreción.
6.1.4 Establecimiento de espacios de
articulación entre las organizaciones sociales
y el gobierno
En el plano internacional, existe una conciencia creciente
sobre la importancia del papel que desempeñan las
organizaciones de la sociedad civil y sobre la necesidad
de encontrar mecanismos eficientes de articulación
entre éstas y las autoridades públicas,
tanto a nivel nacional como local.
Diversos organismos internacionales, así como
analistas y actores políticos de todos los partidos
en nuestro país, han señalado reiteradamente
que una coordinación de este tipo tendría
un efecto favorable en el propio funcionamiento democrático,
permitiendo una mejor comprensión de la sociedad
toda sobre los “problemas del gobierno” y
de éste sobre las necesidades reales de la gente.
Se ha destacado además que colaboraría con
un procesamiento adecuado de las expectativas de la población,
la administración eficiente de recursos siempre
escasos, el monitoreo imparcial y la ejecución
transparente de las políticas sociales.
Esto sería deseable como un mecanismo de profundización
de la democracia en cualquier tipo de sociedad. Pero en
realidades como la de nuestro país, donde la expansión
de fenómenos como la pobreza y la exclusión
social reclaman la implementación urgente de políticas
sociales y de estrategias de generación de empleo
digno, una articulación eficiente de los esfuerzos
desarrollados por los actores públicos y privados
parece una necesidad impostergable.
Desde prácticamente todas las tiendas políticas
se habla de la necesaria reformulación del Estado,
lo que representa una oportunidad para instrumentar mecanismos
que permitan superar la actual falta de coordinación
que muchas veces se traduce en duplicación de esfuerzos,
superposiciones e ineficiencias.
El Movimiento Cooperativo, representado por CUDECOOP,
por su trayectoria, desarrollo empresarial y social, es
un calificado actor en el elenco de organizaciones de
la sociedad civil. En la ejecución de nuestra actividad
normal y en el cumplimiento de los programas y proyectos,
hemos procesado fuertes vínculos con un amplio
espectro de organizaciones sociales. Con ellas hemos constatado
la necesidad de aportar al nuevo gobierno un apoyo en
las condiciones referidas anteriormente. En esa línea
estratégica estamos procesando la forma de estructurar
los mecanismos más idóneos, siempre manteniendo
una clara autonomía frente al Estado e independencia
plena de todos los partidos políticos.
6.2. Propuestas particulares
6.2.1. Acciones contra las pseudo cooperativas
Desde hace un tiempo se ha dado un fenómeno de
apropiación de la buena imagen del cooperativismo
por parte de personas y organizaciones totalmente ajenas
a su espíritu y principios en las modalidades de
trabajo asociado, vivienda y principalmente en ahorro
y crédito.
En el caso de vivienda, empresas particulares han creado
falsas cooperativas y se han constituido como Institutos
de Asistencia Técnica para gestionar y obtener
el financiamiento público, perjudicando a gran
cantidad de familias que han terminado pagando un alto
costo por viviendas de baja calidad. Este hecho ha sido
denunciado reiteradamente por nuestras federaciones del
ramo y actualmente es objeto de análisis una reglamentación
por el MVOTMA.
En la modalidad de ahorro y crédito, donde este
fenómeno se ha dado con gran fuerza y repercusión
pública, CUDECOOP, las cámaras de ahorro
y crédito y las Federaciones de la rama, han ido
librando acciones para enfrentar esta verdadera estafa
a la buena fe del público en general. Este problema
se origina por las serias carencias de la legislación
vigente en materia de cooperativas y la escasez de recursos
para el ejercicio adecuado del contralor.
Por esta circunstancia y como una acción acordada
con la Auditoría Interna de la Nación (AIN),
se culminó la elaboración de un anteproyecto
de ley enviado al Sr. Director de la OPP el 9 de julio
de 2002. Como lo explica la nota de remisión de
dicho anteproyecto, el texto recogió las experiencias
acumuladas por el organismo de contralor “así
como gran parte de las propuestas, sugerencias y conclusiones
resultantes del trabajo conjunto con representantes del
Movimiento Cooperativo Nacional, particularmente CUDECOOP”
Por lo dicho, CUDECOOP sigue solicitando la urgente consideración
y promulgación del Anteproyecto elaborado por la
AIN para erradicar la proliferación de estas falsas
cooperativas que perjudican nuestra imagen y, lo que es
más importante, engañan a la gente, generalmente
de bajos recursos.
Este ha sido, entre otros, el motivo por el cual CUDECOOP
ha presentado al Parlamento su Proyecto de Ley General
de Cooperativas. En el mismo, el capítulo de cooperativas
de Ahorro y Crédito coincide fuertemente con la
propuesta que en su momento presentó la AIN al
MEF y que nunca se remitió al Parlamento.
6.2.2. Recuperación de
empresas fallidas: legislación y promoción
La nueva ley de cooperativas de trabajo asociado, obtenida
por un largo proceso de incidencia por parte de FCPU y
CUDECOOP y luego de levantar las observaciones del Poder
Ejecutivo, finalmente fue aprobada por unanimidad en la
Asamblea General el día 13 de julio de 2004.
En su art. 6, la ley 17.794 avanza en relación
a la situación jurídica anterior sobre la
problemática de las empresas recuperadas y la utilización
de la herramienta cooperativa como salida para el mantenimiento
de fuentes de trabajo dignas.
Sin embargo este fenómeno creciente, que es la
principal preocupación de la FCPU y CUDECOOP, daría
mérito a nuevas fórmulas que apunten a definir
procedimientos que permitan una mejor resolución
de las situaciones, generalmente muy específicas
en los diferentes casos.
En la República Argentina el fenómeno de
empresas quebradas y luego recuperadas con la formación
de Cooperativas tiene sustancial avance jurídico
en relación a nuestra legislación. Por ser
una realidad social y económica similar a la nuestra,
deberá tomarse en cuenta el antecedente de esta
experiencia, para adoptar algunas soluciones y metodologías
para la mejor resolución de la problemática
social y laboral vigente.
Obviamente, situaciones de tal complejidad no deben limitarse
a soluciones legislativas. Es de interés nacional
respaldar las fuentes de la producción y el trabajo
mediante una política activa de promoción,
que pase por el respaldo a estas iniciativas, apoyándolas
con estudios de viabilidad, asistencia técnica,
capacitación para la gestión empresarial
y social y acceso a fuentes financieras.
6.2.3. Enseñanza del cooperativismo
La trayectoria centenaria y los logros crecientes del
Movimiento Cooperativo, lamentablemente no han tenido
un reflejo acorde en los planes de enseñanza de
los diferentes niveles de nuestros Institutos públicos
y privados.
Este hecho obedece a la incomprensión o indiferencia
de los sucesivos gobiernos, o a carencias propias del
Movimiento en impulsar acciones para obtener el reconocimiento
adecuado de los poderes públicos o articular las
actividades internas y de apoyo a los institutos de educación
dispersas en varias de nuestras organizaciones. Entre
las inconsecuencias propias de una falta de planificación
sistemática, puede citarse que si bien la enseñanza
del cooperativismo aparece en los planes de enseñanza
primaria, no se forma a los educadores en los institutos
de formación docente ni existen otros materiales
de apoyo que los proporcionados ocasionalmente por las
propias cooperativas.
Para el Movimiento Cooperativo es fundamental superar
las dificultades resultantes de una formación profesional
de sus funcionarios orientada exclusivamente a la gestión
de empresas de otra naturaleza y características,
que obliga a cada cooperativa a realizar un esfuerzo adicional
de inducción y capacitación. También
es clave que los jóvenes estudiantes, en su preparación
para forjar su futuro laboral, dispongan de todas las
opciones posibles, incluyendo la autogestión empresarial
colectiva, y no se reduzcan a la búsqueda de insertarse
en el mundo del trabajo como dependientes.
Consideramos que el mayor aporte de la formación
en los principios y la práctica de la cooperación
se dirigen hacia la construcción de una sana ciudadanía,
al impregnar la enseñanza en valores de convivencia
democrática, fraterna, solidaria y justa. Es la
manera de afirmar la esencia del espíritu más
elevado de nuestra nacionalidad, frente a la invasión
de los antivalores de la más descarnada exaltación
del egoísmo y la insensibilidad social.
Para el Movimiento Cooperativo poder instrumentar y desarrollar
planes de formación sistemáticos y permanentes
a nivel oficial, complementados con acciones propias del
Movimiento, son de una importancia estratégica
para respaldar el desarrollo logrado y el pasaje generacional
que mantenga vivo y actuante al cooperativismo en nuestro
país.
El proyecto de Ley General de Cooperativas apunta a solucionar
la problemática mencionada.
Como un fuerte compromiso hacia la interna del Movimiento,
en el Art. 76 se promueve la creación de un Fondo
de educación y capacitación cooperativa.
Hacia una articulación conjunta con el Estado,
el Art. 202 define las competencias y metodologías
necesarias para impulsar la enseñanza del cooperativismo
en todas las ramas de la enseñanza.
6.2.4. Cooperativas sociales
En países desarrollados se han constituido cooperativas
sociales que ofrecen cobertura a necesidades básicas
de la gente o diferenciadas según temáticas
diversas (discapacidad, madres solteras, guarderías,
atención de enfermos o tercera edad, ex presidiarios,
desocupados, etc.). Tienden a insertar en el mercado de
trabajo social a colectivos de bajos ingresos. En este
caso las cooperativas cuentan con un Estatuto especial
y reciben subsidios del gobierno.
En los países donde se aplica este modelo tan
innovador, las dos formas vigentes son las siguientes:
cooperativas de “Iniciativa Social” y de “Inserción
Social”.
Frente a la situación actual de emergencia social,
ambas opciones, pueden constituir una excelente herramienta
para instrumentar programas de políticas sociales
eficaces y transparentes.
En el Capítulo X, Arts. 191-192 del proyecto de
ley general de cooperativas se establece la forma jurídica
de estas cooperativas incluyendo las políticas
de fomento de las mismas. El mismo es una buena base para
trabajar en el sentido indicado.
6.2.5. Condiciones igualitarias y/o
favorables para contrataciones, tercerizaciones y/o proyectos
intercooperativos requeridos por el Estado
A pesar de la profunda recesión actual las compras
de productos y/o servicios, los proyectos de obra pública
generados por el Estado, presentan un potencial muy importante
como dinamizador de la plaza comercial. Algunos estudios
y diagnósticos de realidades concretas muestran
carencias de los sistemas aplicados a la fecha.
Entendemos que este fenómeno deber ser motivo
de una alineación con políticas nacionales
de desarrollo y que en la reformulación de un nuevo
sistema de compras públicas, el que deberá
tener como objetivo central la racionalización,
transparencia y fuentes de importante ahorro, las empresas
cooperativas presentan condiciones para consultas u opiniones
calificadas para cuando se diseñen los nuevos mecanismos
a implementar.
Otro fenómeno muy frecuente a nivel de la gestión
estatal, son las tercerizaciones de servicios, fundamentadas
por la búsqueda de un ahorro presupuestal. Cuando
en los términos de referencia de las licitaciones
no se incluye la consideración de la calidad de
los puestos de trabajo que se incorporan, se cae en la
cobertura de servicios con sueldos indignos, lo que, al
tiempo de afectar el nivel de la prestación, agrede
la calidad de vida de las personas y los derechos laborales
más elementales.
El cooperativismo tiene varias experiencias exitosas
en este tema, por lo que estamos planteando la contratación
de cooperativas de trabajo asociado, amparados en la nueva
ley del sector, que abrió perspectivas de trabajo
digno, reconociendo así a la gestión solidaria
y evitando la explotación de la mano de obra prestada
por quienes poseen menor capacidad de negociación
individual.
El Estado también es fuente de licitaciones o
contrataciones para proyectos de envergadura como concesiones
de obra pública. El Movimiento Cooperativo tiene
empresas que cubren casi todas las áreas empresariales,
por lo que califica para ser tomado en cuenta por el gobierno
para proyectos de esa naturaleza y debe ser considerado
en planes de estímulo a la participación
del empresariado nacional, especialmente el de mayor impacto
social y distributivo.
En el marco de las negociaciones estratégicas
de CUDECOOP con el futuro gobierno, estamos proponiendo
el diseño de pautas de posibles acuerdos para que
el Movimiento Cooperativo pueda operar en los tres rubros
indicados en condiciones no menos beneficiosas que otros
actores de similares características, en mérito
a su especial naturaleza jurídica y en orden a
un mejor aporte al futuro desarrollo productivo del país.
Obviamente sin que todo esto signifique una competencia
desleal frente a otras empresas de plaza.
6.2.6. Acciones de promoción
equiparables a las PYMES
Los organismos estatales vinculados al Poder Ejecutivo
o a los gobiernos municipales, a los efectos de fomentar
el desarrollo de las cooperativas, deberían darle
un tratamiento promocional equiparable al otorgado a las
pequeñas y medianas empresas (PYMES), teniendo
en cuenta la relación entre el número de
socios y el capital o patrimonio que conforman dichas
instituciones.
El criterio se basa en que las cooperativas representan
también una acumulación de pequeños
capitales para satisfacer necesidades sociales y económicas
de personas, núcleos familiares y pequeñas
economías, que en la mayoría de los casos
contribuyen a reforzar la acción de las PYMES.
Esta equiparación puede resultar específicamente
significativa a la hora de impulsar iniciativas de financiamiento
u otras acciones de desarrollo mediante recursos nacionales
o multinacionales.
6.2.7. Estímulo de la integración
económica entre cooperativas
La doctrina más recibida en América reconoce
como acto cooperativo a la relación del socio con
su cooperativa y a aquella que se establece entre cooperativas,
en cumplimiento del objeto social. Se los reconoce como
negocios jurídicos específicos, cuya función
económica es la ayuda mutua, diferenciándoselos
de los actos de comercio.
La posibilidad que las cooperativas tienen de asociarse
entre sí de distintas formas, sean permanentes
e institucionalizadas o contractuales y coyunturales,
potencian el desarrollo del cooperativismo y, con él,
las capacidades empresariales de los sectores populares
y de las micro, pequeñas y medianas unidades productivas.
De esa manera, el fenómeno asociativo supera las
barreras de aislamiento de los pequeños actores
económicos y puede incidir realmente en los procesos
económicos nacionales e incluso internacionales,
colocando a la economía social en un plano competitivo
con las grandes empresas. Por este mecanismo se logran
economías de escala, la incorporación de
tecnología, la calificación de sus recursos,
la obtención del capital, el acceso a fuentes de
financiamiento y a los canales comerciales.
En nuestro país, las cooperativas han ensayado
con éxito distintas experiencias asociativas, pero
distan mucho de llegar a un techo.
El reconocimiento del acto cooperativo entre cooperativas,
desde el punto de vista estricto de la lógica tributaria,
conduciría a la conclusión que tales negocios
jurídicos no constituyen hechos imponibles. La
aspiración del movimiento, acorde con las posibilidades
reales de la coyuntura, es más modesta y realista:
a) dar a los negocios jurídicos intercooperativos
un tratamiento fiscal beneficioso, que incentive el desarrollo
de la intercooperación económica, de manera
tal que la reducción de las tasas de tributación
aplicables se compensen con un mayor desarrollo de los
negocios; y b) que parte de la recaudación por
ese concepto se aplique al financiamiento de la promoción
y la educación cooperativa, contribuyendo con recursos
genuinos del movimiento al sostenimiento presupuestal
del organismo estatal competente. Es usual en la legislación
tributaria aplicable a las cooperativas (Colombia, España)
la exigencia de destinar un porcentaje de los resultados
económicos anuales a fondos de fortalecimiento
patrimonial, de promoción y educación cooperativa
o a fines de bien público, para acceder a los beneficios
tributarios correspondientes..
6.3. Propuestas sectoriales
6.3.1. Agro
En su documento
“Propuestas para construir el futuro del Uruguay
Agropecuario” las Cooperativas Agrarias
Federadas (CAF) presentan un conjunto de propuestas que
tienen como objetivo desarrollar la competitividad del
sector agropecuario y agroindustrial en un marco de crecimiento
con equidad. Entre ellas deben mencionarse:
- Una política económica que asegure la
estabilidad y la previsibilidad macroeconómicas,
que incluye:
- el control del déficit fiscal, el combate a
la evasión y garantías de estabilidad de
la carga tributaria
- la evolución hacia un tipo de cambio real estable
en el largo plazo e inflación baja
- un sistema financiero sano y capaz de apoyar a la producción
- Políticas sectoriales innovadoras para la competitividad
de las cadenas agroindustriales, que comprenden:
- la creación de los Foros de Competitividad por
Cadenas Agroindustriales
- la evolución hacia una política tributaria
basada en la renta real
- la necesaria reforma del BROU
- el fortalecimiento y el desarrollo de los nuevos instrumentos
financieros
- soluciones viables e innovadoras para el problema del
endeudamiento en el agro
- medidas de evaluación y racionalización
del gasto público agropecuario
- El aumento de productividad con protección del
medio ambiente y de los recursos naturales
-
El reconocimiento de todos los organismos estatales
y la aplicación de la legislación laboral
a los trabajadores cooperativizados, particularmente
en el acceso al seguro de desempleo.
-
El apoyo al desarrollo de cooperativas de trabajo
de jóvenes a través de programas estatales,
con asistencia técnica y financiera.
-
El apoyo a la formación de cooperativas de
trabajo en el proceso de reestructura del Estado y de
recuperación de unidades productivas privadas.
-
El financiamiento y el apoyo técnico del Estado
a procesos de desarrollo y reconversión, a fin
de alcanzar los niveles de competitividad y productividad
exigidos en los mercados.
-
El apoyo al sector productivo y la defensa de la industria
nacional, con políticas y medidas que desestimulen
el consumo masivo de productos importados suntuarios,
a través de instrumentos impositivos.
-
El acceso a medios de producción que puedan
quedar en propiedad estatal por acción del BROU
u otras instituciones, que sean factibles de reactivarse
en forma cooperativa en condiciones de viabilidad.
-
El establecimiento de políticas y programas
nacionales y departamentales de desarrollo y promoción
de las empresas cooperativas de trabajo (industriales,
de servicios, artesanales).
-
El estímulo a iniciativas de integración
nacional y regional entre cooperativas y con otro tipo
de personas jurídicas.
6.3.5. Ahorro y crédito
En el documento titulado
“El sistema financiero cooperativo y su rol en la
economía”, la Cámara de Cooperativas
de Intermediación Financiera (CACIF) fundamenta
la necesidad de mejorar el Sistema Financiero para que
sirva a la reactivación productiva y la generación
de empleo en nuestro país.
En ese marco analiza el importante papel que juegan las
entidades cooperativas de intermediación financiera
atendiendo las necesidades crediticias de miles de familias
y empresas (especialmente del interior del país),
integrantes de un mercado que fuera progresivamente abandonado
por la banca privada como parte de su estrategia de maximización
de la rentabilidad y minimización de los costos
operativos.
Asimismo, resalta que ese rol diferenciado del sector
financiero cooperativo no es contemplado por el fisco
ni por las entidades reguladoras de la actividad financiera
nacional, que les aplican los mismos criterios que a la
banca privada tradicional. Esto provoca que quienes por
vocación buscan cumplir un rol central en el desarrollo
de las pequeñas economías y de las regiones
apartadas de los grandes centros urbanos, agreguen a los
altos costos de gestionar una amplia red física,
los mismos costos fiscales y normativos de quienes se
instalan en el país de manera coyuntural y con
objetivos difícilmente vinculados al desarrollo
nacional.
Para superar esta situación se proponen entre
otras soluciones:
-
El diseño una política nacional específica
para el sector de cooperativas de servicios bancarios,
que promueva su desarrollo, aportando desde el punto
de vista normativo un tratamiento particular que posibilite
servir a los sectores sociales marginados del sistema
financiero.
-
La introducción de cambios normativos y fiscales,
que promuevan instrumentos de capitalización
y de canalización de fondos con destino a la
reactivación de las pequeñas y medianas
economías y la creación y mejora de la
calidad de los empleos
-
El desarrollo de una regulación específica
para las entidades de microfinanzas, que potencie su
vocación por servir a los pequeños emprendimientos,
de modo que a la hora de conceder los créditos
deba estudiar su viabilidad de los mismos, mucho más
que la presentación de requisitos formales que
sólo sirven para hacer inaccesible el financiamiento
-
En materia de capital, el acceso a fuentes alternativas
de fortalecimiento patrimonial, por ejemplo permitiendo
que los socios cooperativistas pueden invertir recursos
a largo plazo con la finalidad de sustentar la solvencia
de las entidades, tal como se aplica en España
y varios países de América Latina.
-
La canalización de fondos a través de
las cooperativas para favorecer la reactivación
en condiciones adecuadas de modo de fomentar emprendimientos
viables y generadores de empleo.
6.3.6. Salud
La Federación Médica del Interior (FEMI)
en su documento titulado
“La Salud que queremos para los uruguayos”
plantea las siguientes propuestas:
-
Una adecuada definición del rol del Ministerio
de Salud Pública quien debe responsabilizarse
de la ejecución de las políticas de salud,
y de controlar el funcionamiento total del sector, incluyendo
la normatización, el control y la fiscalización,
como funciones propias que no pueden ser delegadas.
-
La integración de los servicios de salud públicos
y privados en el marco de una Política Nacional
de Salud, como punto de partida para la racionalización
de los recursos existentes y el avance hacia la conformación
e implantación del Sistema Nacional de Atención
Médica Integral.
-
La racionalización de la estructura de servicios
de salud, adecuándola tanto a las necesidades
de la población como a la realidad actual del
país, de forma tal que se pueda conformar un
sistema en el que todos los componentes (públicos
y privados) actúen coordinada y complementariamente,
teniendo como meta final la integración funcional.
-
Alcanzar una efectiva descentralización ejecutiva
para lograr un funcionamiento adecuado de todas las
estructuras del sector salud en todo el país,
manteniendo la centralización a nivel normativo.
-
La aplicación de un modelo de atención
orientado a la prevención de la enfermedad y
la promoción de la salud
-
La adecuada gestión de los recursos asignados
al sector salud, como una forma de maximizar su utilización
en una realidad donde siempre resultan insuficientes
-
La aplicación de criterios de justicia y equidad
como valores esenciales a respetarse tanto en el acceso
a los servicios como en las prestaciones y en la financiación
del sistema
-
La profundización y la extensión a nuevos
sectores de la experiencia de financiamiento hecha a
partir de la Seguridad Social de nuestro país.
-
El establecimiento de un proceso de negociación
para acordar los cambios necesarios al sistema de salud
en el que participen todos los actores que intervienen
en el sector.
-
El desarrollo de un proceso de transformación
de la estructura sanitaria nacional progresivo y en
etapas, de forma tal que las partes que componen el
“sistema” puedan adaptarse a los cambios
tanto en su funcionamiento como en su organización
interna.
Por otro lado, la Organización
de Cooperativas Odontológicas del Uruguay (OCOU)
propone:
-
La aplicación de la Ordenanza 48/83 del M.S.P.
del 6/12/83 que obliga a las mutualistas a brindar la
asistencia odontológica.
-
La superación de la situación de discriminación
que sufren las embarazadas y los niños beneficiarios
de la ex Caja de Asignaciones Familiares que viven en
el Interior, respecto a sus pares de Montevideo
-
El establecimiento de un Plan de asistencia odontológica
para embarazadas y niños hasta 7 años,
usuarios del M.S.P. este tipo de Asistencia hoy el Ministerio
lo ofrece solo en algunos lugares de unos pocos departamentos.
-
La corrección del articulo 12º del decreto
ley 15.181 donde se transcribió erróneamente
el sentir del redactor en cuanto al arancel de las prestaciones
enmarcadas dentro de los seguros parciales de salud
odontológicos.
-
La modificación de la paramétrica usada
como referencia para la fijación de los aranceles
que hoy toma el arancel confeccionado por la A.O.U.
(Asociación Odontológica Uruguaya), institución
gremial privada a la cual no todos los profesionales
odontólogos están adheridos.
6.3.7. Seguros
En sus
“Propuestas sobre el mercado de seguros”,
la Compañía Cooperativa de Seguros SURCO
propone:
-
la necesidad de una mayor transparencia en el mercado
asegurador como un mecanismo que favorezca su crecimiento,
en particular la disposición de información
actualizada y certificada por auditores externos independientes
sobre la situación del BSE que, como operador
mayoritario, se convierte en punto de referencia ineludible
a la hora de fijar las tarifas por parte de los concurrentes
privados.
-
evitar el uso del monopolio de los Seguros de Accidentes
del Trabajo para fines de competencia comercial
-
asegurar la capacidad jurídica de contralor
de la Superintendencia de Seguros y Reaseguros sobre
el conjunto de los actores de la actividad, en particular
extendiéndola a toda la actividad del BSE.
-
la actualización del marco jurídico
vigente, modernizándolo, especializándolo,
adaptándolo a las actuales necesidades que la
industria tiene para dotar de certeza jurídica
a las operaciones efectuadas y dotándolo de la
flexibilidad imprescindible para regular la diversidad
de contratos existentes.
6.3.8. Fondos Previsionales
En sus “Sugerencias
para mejorar el sistema previsional”, Integración
Afap propone:
- Respecto al afiliado:
- mejorar la información que se le brinda, en
particular simplificando y perfeccionando la presentación
de su estado de cuenta personal
- mejorar la oportunidad y la calidad de la información
que el Banco de Previsión Social proporciona a
las AFAPs
- otorgar al afiliado la posibilidad de optar entre varios
fondos con diferentes grados de riesgo
- dotar de mayor flexibilidad a los aportes voluntarios
previstos en la legislación, de modo que este recurso
para mejorar la jubilación sea efectivamente utilizado
por los afiliados
- eliminar el objeto único impuesto por la legislación
a las AFAPs, de modo de permitir que utilicen su capacidad
instalada en actividades conexas que les permitan obtener
nuevos ingresos y así reducir las comisiones cobradas
a los afiliados
- Respecto al Fondo de Ahorro Previsional:
- adecuar la forma de valuación del portafolio
tomando en cuenta que las AFAPs son instituciones que
captan a largo plazo y hoy están sometidas a un
sistema de valuación propio de quienes disponen
de recursos de muy corto plazo, lo que las impulsa a operaciones
de bolsa
- la posibilidad de utilizar nuevos instrumentos para
el financiamiento de largo plazo, como en Bono-Acción,
el depósito bancario a largo plazo y el otorgamiento
de crédito a largo plazo directamente a las empresas
- introducir mejoras en el sistema de calificación
de los Fondos, dándole transparencia y confiabilidad
de modo de acrecentar las seguridades para el inversor
- Respecto al futuro jubilado:
- regular de modo adecuado el pasaje a aseguradoras de
lo acumulado en la cuenta personal una vez que el afiliado
alcanza causal jubiliatoria, de modo de evitar la especulación
por parte de promotores y empresas aseguradoras.
6.3.9. Radiodifusión
La Cooperativa
de Radioemisores del Interior (CORI) propone que en
las publicidades de los organismos del Estado, las pautas
se canalicen en forma equitativa a los medios que resulten
más adecuados, en base a consideraciones técnicas
como las características del producto o servicio,
del consumidor o usuario atendiendo la población
de cada localidad y el mercado.
Estos criterios de equidad en la publicidad estatal corregirían
la situación actual en la que las emisoras de radio,
particularmente las del interior del país, no son
debidamente tenidas en cuenta cuando se trata de campañas
publicitarias pagas, las que centran en otros medios,
que muchas veces no resultan los más adecuados
y accesibles a los destinatarios del mensaje.
6.3.10. Fondos de Garantía
El Fogar Cooperativa de Garantía Recíproca
(FOGAR) plantea la necesidad de una política de
Estado sobre el tema de los fondos de garantía,
que incluya la integración de fondos de riesgo
-directamente o a través de CUDECOOP como entidad
representativa del conjunto del cooperativismo- complementando
así el esfuerzo que el sector privado viene realizando
en este campo.
Por otro lado, plantea que el Estado debe apoyar también
a los gobiernos departamentales para que promuevan procesos
de descentralización y desarrollo local, impulsando
iniciativas valiosas de las diferentes localidades del
país, con fondos de sustento a los instrumentos
de garantía, como condición indispensable
para la reactivación del sector privado.
7. Cómo implementar estas
propuestas
La Comisión Honoraria de Cooperativismo que funciona
en el ámbito de la OPP ha sido un espacio de negociación
y acuerdos de suma importancia, en el que se ha construido
una práctica de dialogo fluido entre los representantes
de CUDECOOP y del Poder Ejecutivo. Sin embargo, su alcance
se ha visto limitado por dos razones fundamentales. Por
un lado, la CHC no es consultada ni tomada como referencia
por los diversos organismos del Poder Ejecutivo vinculados
a la actividad del movimiento cooperativo y, en segundo
lugar, los gobiernos de turno no la han considerado desde
el punto de vista presupuestal para un funcionamiento
básico de su gestión.
En la Sección I del Capítulo VI del Proyecto
de Ley General de Cooperativas presentado por CUDECOOP
al Parlamento el 15 de julio de 2004, planteamos la creación
de un Consejo Superior del Cooperativismo (CSC), definido
con potestades y atribuciones que lo convertirían
en una adecuada herramienta de coordinación entre
el movimiento cooperativo y los diferentes ámbitos
públicos con él relacionados.
En un proceso de transición y hasta que se logre
la aprobación del referido Proyecto de Ley, proponemos
que se amplíen las funciones de la Comisión
Honoraria del Cooperativismo, a través de una revisión
del Decreto 128/991 del 6 de marzo de 1991, que incorpore
las necesarias atribuciones y el correspondiente presupuesto
de modo de adaptarlo a lo propuesto para el CSC.
De este modo, todas las propuestas presentadas en este
documento podrían ser analizadas conjuntamente
con los representantes del Poder Ejecutivo que asuman
en 2005 en el marco de esa reformulada Comisión
Honoraria del Cooperativismo.