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DOCUMENTOS SECTORIALES

EL SISTEMA FINANCIERO COOPERATIVO Y SU ROL EN LA ECONOMIA
CÁMARA DE COOPERATIVAS DE INTERMEDIACIÓN FINANCIERA (CACIF)

1. Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo fundamentar la necesidad de mejorar el Sistema Financiero para que sirva a la reactivación productiva y la generación de empleo. Con ese fin, se investigaron las actuales características del Sistema en Uruguay y los modelos vigentes en otros países (Estados Unidos, Canadá, Alemania, España, Francia, Bolivia, México y Argentina).

2. Diagnóstico

El Uruguay se ha caracterizado por un nivel de depósitos relativamente alto en relación al PBI, lo que podría hacer pensar en una sociedad donde el ahorro encuentra entidades que las canalicen al crédito.

Sin embargo, varios factores muestran que esto no es así. Una parte creciente de los depósitos no es canalizada en crédito por los bancos, sino que se mantiene en activos líquidos, inversiones de corto plazo o colocaciones en el exterior. Esto tiene importantes efectos en restricciones de financiamiento, que afectan sobretodo a las microempresas, las familias de ingresos medios y bajos -urbanas y rurales-, y a los habitantes de los departamentos alejados de la faja costera, empujándolos a la exclusión del sistema financiero.

Los bancos privados en general, en base a criterios de rentabilidad, priorizan a los tomadores de crédito de gran volumen, para que la relación entre el costo de gestionar el crédito y la rentabilidad del mismo sea altamente redituable. Las micro y pequeñas empresas se encuentran rezagadas dentro de las prioridades crediticias de los bancos, no sólo porque el costo individual de atenderlos es similar al de un gran tomador, sino porque los requisitos formales y documentales exigidos por la normativa bancocentralista para que el crédito sea concedido encarecen su acceso al sistema formal. En definitiva, por razones de costos y de información, las microempresas y las familias se ven empujadas a un mercado informal en el que los precios y las condiciones muchas veces inviabilizan sus propios proyectos.

Lo que resulta más contradictorio para el país, es que existe una importante oferta potencial de ahorro en poder de residentes, que podría rápidamente transformarse en créditos bien concedidos y de riesgo acotado, para lo cual habría que mejorar el “diseño institucional” bancario del Uruguay.

Por otra parte, la estrategia de maximización de rentabilidad y minimización de costos operativos provocó un proceso en el que los bancos han reducido su red física, alejándose cada vez más del Interior del país. Este proceso que comenzó a mediados de los ochenta, se aceleró en los últimos años y ha provocado que la banca privada internacional haya desaparecido de las tres cuartas partes de los departamentos del Uruguay.

¿Quién ha ocupado su lugar? Las cooperativas de ahorro y crédito que prestan servicios bancarios, que en un proceso creciente desde principios de la década del ochenta han brindado servicios financieros en las localidades y a los sectores de población abandonados por la banca privada llegando a más de 300.000 uruguayos y más de 50 localidades de nuestro territorio. Su vocación ha sido y es, poner el ahorro de los uruguayos al servicio de los uruguayos.

Este crecimiento se hizo al mismo tiempo en que el tratamiento fiscal y normativo bancocentralista las igualaba a los bancos. Hoy, las cooperativas tienen una carga impositiva igual a los bancos (no pagan IRIC pero tienen algún tributo específico que lo sustituye), sus créditos tributan IVA e IMABA de igual forma, se les exige la misma normativa que a los bancos, en encaje, responsabilidad patrimonial, previsiones, etc.

Es decir, existe un agente que cumple un rol distinto en la economía, que se dirige a un mercado de muy baja rentabilidad y altos costos operativos o sea la mayoría de los uruguayos, sin embargo para el fisco y el regulador tiene el mismo tratamiento que un banco que esté instalado solamente en la ciudad vieja y Punta del Este para atender a un no residente. Esto provoca que quienes por vocación buscan cumplir un rol central en el desarrollo de las pequeñas economías y de las regiones apartadas de los grandes centros urbanos, agreguen a los altos costos de gestionar una amplia red física, los mismos costos fiscales y normativos de quienes se instalan en el país de manera coyuntural y con objetivos difícilmente vinculados al desarrollo nacional.

Un aspecto que no debe olvidarse es que el cooperativismo de ahorro y crédito que brinda servicio bancario se ha desarrollado sin costarle un peso al erario público. Mientras en cada crisis financiera, los bancos exigen enormes esfuerzos del fisco para su salvataje, las cooperativas han sorteado todas las crisis, sin vender cartera al Estado después de la crisis del 82 y sin haber sido una carga para los contribuyentes en la crisis del 2002.

3. Propuestas

Diagnosticada la necesidad de contar con intermediarios financieros cooperativos en la economía y visto lo inadecuado de empujarlos desde el punto de vista fiscal y normativo a comportarse como un banco más, es que consideramos que el país debería diseñar una política específica para el sector de Cooperativas de servicios bancarios.

Esta política promoverá su desarrollo, aportando desde el punto de vista normativo un tratamiento particular que posibilite servir a los sectores sociales marginados del sistema financiero. Se deben realizar cambios normativos, fiscales, que promuevan instrumentos de capitalización y de canalización de fondos con destino a la reactivación de las pequeñas y medianas economías y la creación y mejora de la calidad de los empleos.

Por ejemplo, con respecto a los cambios normativos, no resulta razonable que la información que debe aportar un micro empresario para acceder a un crédito en una entidad regulada por el B.C.U., sea igual al que se le exige a una gran corporación que demanda millones de dólares. No es de esa forma que se va a lograr que el micro empresario se formalice, ya que lo único que se conseguirá es que recurra a prestamistas que no deben cumplir ningún requisito formal. Por lo tanto, debería desarrollarse una regulación específica para las entidades de microfinanzas, que potencie su vocación por servir a los pequeños emprendimientos, que a la hora de conceder los créditos deba estudiar la viabilidad de los mismos, mucho más que la presentación de requisitos formales que solo sirven para hacer inaccesible el financiamiento.

Por ejemplo, en materia de capital, las entidades cooperativas deberían tener acceso a buscar diferentes fuentes de fortalecimiento patrimonial, tal como ocurre en la experiencia Española y de varios países de América Latina. En dichos países los socios cooperativistas pueden invertir recursos a largo plazo, y así sustentar la solvencia de las entidades.

Por ejemplo, en cuanto a la canalización de fondos, es posible canalizar a través de las Cooperativas, fondos para la reactivación en condiciones adecuadas para fomentar emprendimientos viables y generadores de empleo.

En resumen, las cooperativas han demostrado su idoneidad para atender a sectores importantes del país. Para poder profundizar ese papel, requieren de reformas en materia legal y normativa que posibiliten que el mismo sea cumplido cabalmente.