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DOCUMENTOS SECTORIALES

PROPUESTAS PARA CONSTRUIR EL FUTURO DEL URUGUAY AGROPECUARIO
COOPERATIVAS AGRARIAS FEDERADAS


1. La importancia estratégica del sector agropecuario y agroindustrial para el desarrollo del país

Con este documento, las Cooperativas Agrarias Federadas presentan a la consideración pública un conjunto de propuestas que tienen como objetivo desarrollar la competitividad del sector agropecuario y agroindustrial en un marco de crecimiento con equidad.

Las propuestas están basadas en nuestra convicción, ampliamente respaldada por la evidencia empírica, de que el Uruguay tiene su base económica en el sector agropecuario y agroindustrial y de que las relaciones de encadenamiento entre el agro y la industria constituyen la clave de la inserción económica internacional del país.

La participación altamente especializada del país en las exportaciones agropecuarias y agroindustriales indica, muy claramente, la relevancia de este sector para la captación de divisas que el país necesita para crecer y para lograr mejoras en el nivel de bienestar de la población.

Esta importancia objetiva de la agricultura/agroindustria en el Uruguay no siempre ha sido suficientemente conocida y apreciada en su real perspectiva. Concurren para ello factores históricos propios de un país urbano y la conformación demográfica y social de nuestro país, pero también la escasa importancia que desde las políticas públicas se le asignó a este sector de actividad, al punto de consolidarse por más de un decenio un modelo de política macroeconómica que erosionó la rentabilidad y consolidó permanentemente saldos comerciales negativos para la economía uruguaya.

Con estas propuestas, CAF reafirma su compromiso fundacional con la promoción de la competitividad sectorial como base para el logro del bienestar de la familia rural y de la sociedad toda.

2. Las bases para un desarrollo competitivo de largo plazo

El país está saliendo de una de las más grandes crisis de su historia. Sin embargo, la debilidad de Uruguay para generar un desarrollo económico sostenible va más allá de la crisis reciente: desde los años setenta hasta la actualidad, nuestro país ha tenido tasas de crecimiento más bajas que el promedio de los países de América Latina.

Tan preocupante como el bajo crecimiento, ha sido la extrema volatilidad. Uruguay, al igual que Argentina, ha oscilado entre fases de crecimiento y de recesión mucho más frecuentemente que los restantes países de la región.

En este sentido, CAF reclama evitar definitivamente los cambios bruscos en la macroeconomía y en los marcos jurídicos y reglamentarios y aspira a que se concreten mejoras en la transparencia y control de los actos de gobierno en todas las instancias.

En esa misma línea, desde la perspectiva de CAF, es indispensable que se implemente rápidamente una Estrategia de Desarrollo con un patrón de crecimiento económico de tasas elevadas y estables, con eficiencia y equidad en la distribución de los frutos del progreso.

Para ello plantea llevar adelante las propuestas y líneas de acción que se desarrollan a continuación.

3. Una política económica que asegure la estabilidad y la previsibilidad macroeconómicas

Se requiere establecer un régimen monetario, cambiario y fiscal que mantenga la inflación baja, un tipo de cambio real estable y sostenible, que asegure niveles adecuados de competitividad para los sectores exportadores y cuentas públicas balanceadas que permitan absorber impactos de acontecimientos externos con costos reducidos en términos de actividad económica y empleo. El esquema de políticas macroeconómicas debe estar diseñado de modo de evitar la generación de nuevas rigideces que distorsionen el funcionamiento de los mercados de bienes y servicios de nuestra economía. Para ello es necesario lo siguiente:

3.1 Control del déficit fiscal, combate a la evasión y garantías de estabilidad de la carga tributaria

Una de las fuentes de inestabilidad macroeconómica del Uruguay ha sido el déficit fiscal que llevó a niveles de endeudamiento insostenibles, a la erosión de la confianza en los tenedores de bonos de títulos de deuda pública y a crisis cambiarias como las que han ocurrido en nuestra economía de manera recurrente.

La presión fiscal actual ha alcanzado niveles que no pueden ser aumentados. La sociedad, a menos que se aumente notablemente la eficiencia del gasto público, no soportaría un aumento en la carga tributaria.

En términos de futuro, y dado que no se debe recurrir a la inflación como expediente corriente y que tampoco será posible ampliar el endeudamiento, el financiamiento del gasto público deberá basarse en los recursos generados por la recaudación tributaria. En este contexto, el problema de combate a la evasión y elusión fiscal existente, adquiere mayor importancia que la que tuvo en el pasado.

Resulta de absoluta prioridad establecer la previsibilidad fiscal para lograr el crecimiento sostenido del sector. El sistema impositivo no puede estar sometido a los vaivenes de las diferentes administraciones. Luego de las reformas impositivas orientadas hacia una mayor simplificación del esquema tributario, se debe dar estabilidad a la carga tributaria y al marco normativo, de tal forma que sean necesarios procedimientos legislativos especiales para aprobar modificaciones.

3.2 Hacia un tipo de cambio real estable en el largo plazo e inflación baja

En lo referido a la política monetaria, se necesita que Uruguay implemente lo que no ha tenido nunca en su historia moderna: un esquema de política económica que trate de asegurar un tipo de cambio real razonablemente estable y competitivo, a niveles que reflejen condiciones de sustentabilidad de mediano y largo plazo de las cuentas externas.

3.3 Un sistema financiero sano y capaz de apoyar a la producción

Las debilidades del sistema bancario uruguayo están en la génesis de la crisis que sufrimos en los años recientes. La vulnerabilidad del sistema financiero a lo largo de los 90 se debió a su crecimiento basado en una captación de depósitos excesivamente concentrada en moneda extranjera. Esta modalidad de generación de fondos provocó una expansión del crédito denominado en dicha moneda, incluso entre sectores y empresas cuyos ingresos estaban desvinculados de la evolución de la cotización del dólar.

A su vez, algunas instituciones comenzaron a acumular títulos de deuda pública en sus activos. Esto último se convirtió en un problema financiero cuando la solvencia del Estado se puso en tela de juicio.

La convergencia de estas vulnerabilidades con la recesión iniciada a fines de los años 90, y profundizada en los años siguientes, el aumento del riesgo país y las posteriores dificultades de acceso al financiamiento externo, sumados a la crisis argentina, llevaron a una corrida bancaria sin precedentes y están en la base de la crisis que el país vivió en los últimos años.

En base a esta experiencia sostenemos que es indispensable mejorar el sistema institucional y el régimen de supervisión prudencial del sistema bancario.

Pero también es indispensable implementar regulaciones que incentiven el financiamiento en moneda nacional. Simultáneamente, para minimizar la vulnerabilidad financiera se deberían apoyar mecanismos que vincularan la tenencia de bonos del Estado con el acceso a otros instrumentos, de forma tal que los primeros funcionen como “palanca” para la obtención de fuentes de financiamiento no bancario.

4. Políticas sectoriales innovadoras para la competitividad de las cadenas agroindustriales

CAF reivindica el rol que pueden jugar las políticas sectoriales activas en la promoción de la competitividad, en la medida en que estén bien diseñadas y sean aplicadas con profesionalismo y eficiencia. Con ese espíritu propone las siguientes iniciativas:

4.1 Creación de los Foros de Competitividad por Cadenas Agroindustriales

CAF sugiere, como instrumento importante para la gestión estratégica de las cadenas agroindustriales, crear Foros de Competitividad por cadena agroindustrial, en particular en aquellas de mayor relevancia y en donde las condiciones estructurales son más propicias para ensayar estos nuevos instrumentos de gestión.

Los Foros de Competitividad son espacios institucionales en el cual participan representantes del gobierno, las empresas privadas y los trabajadores, con el objetivo de elaborar un diagnóstico consensuado sobre los principales desafíos competitivos que enfrenta la cadena y desarrollar los principales lineamientos de un plan de acción, en donde se establecen metas y compromisos mutuos para el desarrollo de la competitividad.

Se apunta con esta iniciativa a superar el problema que el país arrastra por más de treinta años de la falta de una estrategia de desarrollo sectorial que cuente con el consenso de los actores privados y que sirva de marco para alinear los esfuerzos públicos y privados en una misma dirección.

4.2 Hacia una política tributaria basada en la renta real

Desde el plano tributario, las señales hacia el sector privado son extremadamente confusas. Los impuestos a la tierra penalizan la tenencia de este activo, reduciendo su precio. Contrariamente a lo que tradicionalmente se opina, una alta tributación a la tierra, lejos de incentivar la incorporación de tecnologías modernas, constituye una señal fuertemente negativa para tal fin. Si la tierra es más barata, el uso que se hace de la misma legitima un menor uso de tecnologías agropecuarias, es decir, se convalidan prácticas más extensivas de producción porque se utilizará más el insumo más barato (la tierra).

La mejor estructura tributaria para la promoción de la competitividad agropecuaria es aquella que no sesga, vía fiscal, los precios de los factores de producción, siendo, por lo tanto neutral para el empresario, en cuanto a la asignación de recursos.

En función de estas consideraciones, la propuesta de CAF se orienta hacia la tributación simplificada que recaiga sobre la renta de la actividad productiva. Sin embargo, se reconoce que para avanzar en esta cuestión se requiere que el sector público fortalezca su estructura institucional en la administración tributaria.

4.3 La necesaria reforma del BROU

Luego de la crisis, el BROU se constituye prácticamente en la única institución bancaria que potencialmente puede volver a orientar recursos para el financiamiento del sector agropecuario.

Sin embargo, el BROU debe continuar y profundizar su proceso de reestructura, a los efectos de lograr una eficiencia muy superior a la habitual en la intermediación financiera, reduciendo costos que deterioran la competitividad de las actividades agro - exportadoras.

4.4 La importancia de fortalecer y desarrollar los nuevos instrumentos financieros

Ante el nuevo escenario que plantea la reactivación agroexportadora del país, y teniendo en cuenta las restricciones que operan sobre el financiamiento bancario tradicional, surge como una alternativa natural y altamente atractiva la utilización de recursos acumulados por inversores institucionales e individuales. El estímulo a la formación de nuevos instrumentos de financiamiento es crucial. Este tipo de instrumentos puede tener un desarrollo importante en el Uruguay para financiar actividades agropecuarias/ agroindustriales.

Los nuevos instrumentos deben ser considerados como complementarios y no sustitutos del financiamiento bancario tradicional.

4.5 El endeudamiento agropecuario

Como resultado de la evolución macroeconómica y sectorial del Uruguay, el endeudamiento agropecuario creció sostenidamente desde el año 1995, cuando representaba el 38.1% del PBI sectorial, hasta el año 2001, que llegó a significar más del 110% del PBI agropecuario.

La situación de endeudamiento es muy heterogénea entre los productores agropecuarios. Si bien durante el último año se ha logrado reducir parcialmente el nivel de endeudamiento, el problema está lejos de haber sido resuelto. Se estima que el mismo se volverá a agravar en el futuro inmediato cuando se tanga que enfrentar el pago de servicios de deuda importantes. CAF no pretende una solución indiscriminada para todos los deudores. Ello perjudicaría al sector agropecuario y al propio sector financiero, en particular al BROU. Sobre la base del “caso a caso”, contemplando las razones por las cuáles se llegó al nivel de endeudamiento, es imprescindible consolidar soluciones que contemplen, no sólo el alargamiento de plazos, sino quitas, utilizando mecanismos innovadores del estilo de los que se implementaron en las últimas refinanciaciones. No puede pasarse por alto que la situación de sobreendeudamiento que enfrentan muchos productores es una consecuencia de la aplicación de una política macroeconómica inconsistente en el mediano plazo.

Las Cooperativas Agrarias Federadas han impulsado, junto con otras gremiales la constitución de un fideicomiso financiero que gestione, de una forma integral, las carteras de los bancos oficiales junto con las que se gestionan con los Fondos de Recuperación del Patrimonio Bancario (FRPB). Es imprescindible que ello se haga de esa forma por las siguientes razones; i) por el importante “cruzamiento” de personas y empresas deudoras entre instituciones, lo que significaría de hecho un tratamiento diferencial para el mismo deudor según sea el banco acreedor; ii) porque se debe salvaguardar la mayor transparencia, idoneidad profesional y control democrático sobre los más de 2 mil millones de dólares de activos y iii) porque sólo en los FRPB se involucran a 61 mil deudores.

4.6 La importancia de evaluar y racionalizar el gasto público agropecuario

Lo más grave que quiere señalar CAF con relación al Gasto Público Agropecuario es la falta de un análisis y de una evaluación sistemáticos del destino y la eficiencia del gasto público. El país no tiene un sistema que permita evaluar la eficiencia en el uso de los recursos públicos.

Para CAF es vital avanzar en la evaluación del retorno económico y social del gasto público como criterio básico en la asignación de recursos que pertenecen al conjunto de la sociedad. En la comparación con otras economías de la región, el gasto público agropecuario en Uruguay, como proporción del PBI sectorial, es bastante elevado.

Sin embargo, si se desagrega el gasto y se consideran por separado las transferencias a la seguridad social y el resto de los gastos con fines reproductivos (fomento, inversiones en infraestructura, sanidad, caminería, etc.) éstos últimos representan globalmente un nivel de gasto que es inferior al de los países vecinos. Ello constituye un indicador sintético de que Uruguay está ofreciendo ventajas importantes en la construcción de competitividad agropecuaria/agroindustrial en relación factores relevantes para la generación de capacidades competitivas (gasto en sanidad, fomento productivo, infraestructura, promoción comercial, etc.)

5. Aumento de productividad con protección del medio ambiente y de los recursos naturales

Los vínculos entre competitividad y gestión ambiental serán cada vez más estrechos, lo cual determina que los actores involucrados en la definición de las estrategias de desarrollo productivo y exportador le deban prestar creciente atención. Para CAF el tema es absolutamente relevante, no sólo por una cuestión de compromiso con las generaciones futuras, sino también porque, crecientemente y como tendencia, se erigen barreras no arancelarias que condicionan el acceso a los mercados por cuestiones ambientales, entendidas en un sentido amplio.

Asimismo, nos parece importante resaltar la existencia de actores relevantes en la escala nacional e internacional que muchas veces ponen por encima de todo la obtención de altas rentabilidades en el corto plazo, sin preocuparse por la sustentabilidad de los recursos naturales que están utilizando.

CAF entiende que no deben crearse falsas oposiciones entre desarrollo productivo y conservación del medio ambiente. Hoy es posible, con las tecnologías disponibles, continuar incrementando la productividad de los recursos naturales y asegurar al mismo tiempo su adecuada conservación.

6. Modernización del sistema de innovación tecnológica

El modelo lineal (generación, transferencia, adopción), que fuera el paradigma de vinculación entre los agentes públicos y privados que participan de la cadena de innovación hasta fines de los 90s, es un esquema totalmente arcaico. Cada vez más, se imponen sistemas que privilegian la interacción y coordinación entre los actores que participan en el proceso de innovación tecnológica.

Las gremiales agropecuarias, incluida CAF, no siempre han tenido un rumbo claro en este tema y tampoco han logrado coordinar su trabajo para orientar las grandes prioridades estratégicas en esta área.

La redefinición de las competencias esenciales de las instituciones que manejan recursos públicos o mixtos (públicos y privados) en la investigación agropecuaria, exige el conocimiento de las especificidades de los sectores económicos con los cuáles se relacionan, las particularidades que tienen las relaciones con otras instituciones y actores privados y con el grado de avance de las disciplinas predominantes de cada institución. Es imprescindible centrar el “foco” de las varias instituciones que tiene el país para aportar soluciones tecnológicas a los principales cuellos de botella que condicionan el desarrollo de la competitividad.

7. Una nueva institucionalidad agropecuaria en el marco de un Estado eficaz, transparente y descentralizado

Las evidencias sobre los límites de la gestión estatal, el fracaso de los esquemas tradicionales de planificación y la necesidad de concentrar la atención gubernamental en la conducción estratégica del desarrollo, llevan a replantear las viejas nociones de distribuciones de funciones entre el sector público y privado.

Modelos de organización social, en donde los mercados ocupan un papel de mayor relevancia, exigen un estado inteligente y efectivo, funciones de promoción y orientación desempeñadas con oportunidad y flexibilidad y estímulos a la iniciativa, a la asunción de riesgos y a la absorción de los frutos de la revolución científica y tecnológica en curso.

8. Las políticas sociales y el combate efectivo a la pobreza

La mejor política para promover el bienestar de una persona o familia, es generar condiciones para un empleo digno. Pero la pobreza y la marginación constituyen una situación de carencia que trasciende el desempleo y que normalmente no pueden esperar a que lleguen los beneficios de la reactivación.

Por eso CAF no renuncia a las políticas asistencialistas; es obvio que son muy necesarias, dada la situación de emergencia social en nuestro país. Lo que se quiere significar es que no constituyen una solución definitiva y que su permanencia en el tiempo ahoga el espacio para una solución más de fondo de este angustiante problema.

9. Una estrategia de inserción internacional y regional basada en la profundización del Mercosur

La construcción de competitividad agropecuaria/agroindustrial en Uruguay se verá beneficiada en la perspectiva de profundización del acuerdo de integración económica en el MERCOSUR. No sólo porque se ampliaría el mercado, lo cual es importante para varias cadenas agroindustriales, sino porque a partir del MERCOSUR profundo se generarán mejores condiciones para el desarrollo de la competitividad agropecuaria/agroindustrial de Uruguay y ello por varios motivos.

Un MERCOSUR profundo permitiría desarrollar iniciativas para mejorar la competitividad del sector agropecuario y agroindustrial del Uruguay. La ampliación de la competencia intraregional permitiría, de por sí, ganar en eficiencia en los procesos productivos y en el desarrollo de estrategias competitivas, tanto para la conquista de mercados intra-mercosur como extraregionales. El despliegue de instrumentos de competitividad agropecuaria/agroindustrial sistémicos a nivel regional desempeñarán un papel también muy importante. La coordinación de un frente negociador internacional común en tanto bloque MERCOSUR es imprescindible para lograr mejores condiciones de colocación de la producción agropecuaria/agroindustrial en los mercados internacionales.

Finalmente, exhortamos a todos los uruguayos tanto del medio urbano como rural a comprometerse con el desarrollo del sector agropecuario y agroindustrial junto a CAF. Estamos convencidos de que allí está una de las bases principales del Uruguay del futuro.