Los
cooperativistas hoy todos nos llamamos COFAC
05/03/05
Ante
la situación que está atravesando COFAC, en
el día de la fecha se reunió el Consejo Directivo
Ampliado de CUDECOOP y resolvió su apoyo a la cooperativa
basado en el reconocimiento del aporte que la misma ha significado,
no sólo al desarrollo del movimiento en su conjunto,
sino en beneficio del país.
La situación que desembocó en la suspensión
de actividades de COFAC se origina en buena medida en una
visión dogmática y tecnocrática del Banco
Central que aplica los mismos sistemas de contralor y las
mismas exigencias patrimoniales a las cooperativas de intermediación
financiera y a los bancos privados.
Lo anterior muestra un desconocimiento (¿premeditado?)
de la naturaleza peculiar de las cooperativas como organizaciones
que no persiguen el lucro sino el servicio a sus socios y
a la comunidad. En este sentido Uruguay es una isla en la
región. En los últimos años los gobiernos
de Argentina, Brasil y Paraguay, entre otros, han aprobado
medidas de reconocimiento expreso del tratamiento diferencial
que deben recibir las cooperativas de intermediación
financiera, dada la singularidad de su naturaleza.
COFAC no es un actor más del sistema financiero uruguayo.
Es un instrumento creado por la propia gente y construido
con el esfuerzo desinteresado de miles de personas durante
40 años de historia. Su razón de ser es la atención
de las necesidades financieras de aquellos que son excluidos
por el resto del sistema por no tratarse de clientes atractivos
y rentables: los pequeños ahorristas, las pymes, las
organizaciones sociales, los artesanos, los productores rurales.
Ese espíritu fundacional sigue hoy vigente: de los
250.000 socios, 89.000 son ahorristas. Entre estos hay 80.000
cuyos depósitos no superan los 5.000 dólares.
¿Quién va a ocuparse de esos sectores si desapareciera
COFAC?
Buscando una salida COFAC ha ido planteando en los últimos
meses diferentes propuestas de capitalización que fueron
sistemáticamente rechazadas por las autoridades bancocentralistas.
Ninguna de esas propuestas, ni las que hoy se están
manejando, implica el uso de fondos públicos.
COFAC es viable. Hoy la cooperativa cuenta con la liquidez
suficiente para enfrentar esta situación. La suspensión
fue aprobada como una medida destinada a evitar un retiro
masivo de depósitos ante los rumores que venían
circulando, como forma de evitar que algunos depositantes
se beneficiaran en perjuicio de otros.
Si se quiere apostar al desarrollo productivo basado en el
esfuerzo nacional, COFAC y el movimiento cooperativo son actores
indispensables.
La solidaridad para quien es solidario se llama justicia.
Los cooperativistas hoy todos nos llamamos COFAC.
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